El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, recibió este jueves a su par chino, Xi Jinping, en la Casa Blanca para una cumbre de Estado que se prevé que tenga mucho simbolismo pero poco fondo, con ambos líderes buscando mostrar unas relaciones estables a pesar de una serie de cuestiones espinosas como la inteligencia artificial, el comercio, Taiwán y la guerra con Irán.
En unas declaraciones realizadas este jueves desde el gran vestíbulo de la Casa Blanca, Trump alabó su “amistad verdaderamente grandiosa” con Xi y dijo que las dos potencias habían logrado avances en materia comercial desde su viaje a China en mayo.
“Durante esta visita, también abordaremos cuestiones urgentes relacionadas con la seguridad, la tecnología y la ‘superinteligencia'”, dijo Trump, al emplear su término alternativo para referirse a la inteligencia artificial. “Las decisiones que tomemos hoy en estos ámbitos pueden promover la paz y la prosperidad durante las próximas décadas y décadas”.
Tras las palabras de Trump, Xi señaló que la competencia entre Estados Unidos y China debería ser “sana”. Agregó que las empresas estadunidenses eran bienvenidas en China y añadió que espera que “las empresas chinas reciban un trato justo aquí, en Estados Unidos”.
Xi también señaló que ambos ejércitos deberían mantener un diálogo regular para mejorar la prevención de crisis.
“La trampa de Tucídides puede superarse”, afirmó, refiriéndose a la teoría académica que considera que existe el riesgo de que la rivalidad entre una potencia emergente y una ya consolidada derive en un conflicto abierto.
Fuente: La Jornada
