Estados Unidos comienza a tratar a los cárteles no sólo como organizaciones criminales, sino como amenazas a su seguridad nacional. Esto no significa que exista un anuncio de intervención militar en México, pero sí un cambio que debemos observar con atención.
Mientras aumenta la presión estadounidense, también crece la cooperación entre ambos países en inteligencia, combate al fentanilo, lavado de dinero y tráfico ilegal de armas.
México plantea una posición fundamental: cooperación sin subordinación, respeto a la soberanía e integridad territorial.
El crimen organizado no comienza ni termina en la frontera. Es un problema transnacional que exige responsabilidad compartida.
La pregunta es hasta dónde puede aumentar la cooperación con Estados Unidos sin comprometer la soberanía de México.
Dr. Jeremías Zúñiga Mezano
