La pieza, de escote strapless y silueta sirena, destacó por su acabado metalizado de efecto espejo, una tendencia que ha ganado protagonismo en las principales alfombras rojas internacionales.
Para complementar su apuesta de glamour, la artista sumó exclusivas joyas de Tiffany & Co., incluyendo pendientes, anillos y un delicado brazalete que aportaron aún más brillo a su estilismo. Sin embargo, el vestido no fue el único elemento que llamó la atención.
Gomez también sorprendió al dejar atrás el clásico corte bob que había lucido durante los últimos años y reaparecer con una extensa melena XL, peinada con suaves ondas y un acabado desenfadado inspirado en la tendencia mermaid hair.
