Jesús Utrilla / NV Noticias
La iniciativa de Ley de Economía Digital genera incertidumbre debido a que plantea reducir gradualmente el uso de efectivo y privilegiar las operaciones mediante plataformas digitales, tarjetas y aplicaciones, sin precisar todavía cuáles serían los sectores en los que se restringirían los pagos en efectivo, señaló Ramón Ortega Díaz, presidente del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF) en Veracruz.
Explicó que, de acuerdo con la propuesta, sería la Secretaría de Hacienda la que determinaría los sectores o actividades en los que ya no podrían realizarse operaciones en efectivo. Sin embargo, al no estar definidos en la iniciativa, existe incertidumbre sobre el alcance que tendría esta medida en caso de ser aprobada.
Como ejemplo, mencionó la posibilidad de que en algún momento se estableciera que las gasolineras dejaran de aceptar efectivo, lo que obligaría a los consumidores a contar con una tarjeta o algún medio de pago digital para adquirir combustible.
Una situación similar podría presentarse en restaurantes, inmobiliarias o en el pago de rentas, por lo que consideró necesario analizar con mayor atención las implicaciones de esta iniciativa.
Ortega Díaz señaló que una eventual reducción en el uso de efectivo también tendría repercusiones para el sistema financiero, debido a que más personas tendrían que incorporarse a la banca para disponer de tarjetas y otros medios de pago.
Aclaró que se trata todavía de una iniciativa que podría no ser aprobada, por lo que consideró necesario darle seguimiento tanto a la Ley de Economía Digital como al resto de las propuestas que acompañan al Paquete Económico.
Otro aspecto relevante del Paquete Económico 2027, es la tasa de retención sobre los intereses, que para el próximo año se plantea reducir de 0.90 a 0.68 por ciento, sin embargo, explicó que esto no necesariamente significaría una menor recaudación, ya que si se mantienen condiciones de menor inflación y tasas de interés, el rendimiento real de las inversiones podría ser mayor y, con ello, también los impuestos generados por los intereses.
