La Alianza por la Salud Alimentaria presentó una denuncia formal ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para alertar sobre una nueva línea de jugos, néctares, leches, yogures, bebidas endulzadas y postres que se comercializan como opciones “ideales para la lonchera escolar”, y que no son saludables.
Un análisis realizado por El Poder del Consumidor encontró que la mayoría de estos productos mantienen ingredientes no saludables y grandes cantidades de azúcar, incluso mayores que los refrescos.
Por lo anterior, se denunciaron posibles incumplimientos de la norma sobre el etiquetado frontal de advertencia (NOM-051), al no portar sellos de advertencia, y se solicitó que fueran excluidos de la venta escolar.
“Al igual que en 2010, la industria se opone a la regulación o reformula una vez más sus productos para parecer saludables, sin serlo. Estas bebidas y postres se presentan como ideales para la lonchera, cuando en realidad mantienen niveles de azúcar comparables a los de un refresco, o incorporan ingredientes cuyo efecto en la infancia todavía no se conoce del todo. Se trata de productos que no pueden ser declarados como saludables”, señaló en conferencia de prensa Liliana Bahena, coordinadora de la campaña Mi Escuela Saludable en El Poder del Consumidor.
El estudio encontró que la industria busca mantener al interior de las escuelas estos productos a través de publicidad dirigida a niños, niñas y adolescentes (NNA).
“Entre julio y agosto de 2026 se analizaron 31 productos, incluyendo jugos, néctares, bebidas endulzadas, leches saborizadas, yogures y gelatinas, con el objetivo de evaluar el cumplimiento de las normativas vigentes e identificar los ingredientes y estrategias utilizadas para evitar los sellos de advertencia.
Entre los resultados, se halló que los jugos y néctares “disfrazan los principales ingredientes, como la pulpa, concentrado o reconstituido de fruta, como “azúcares totales” en lugar de “añadidos” para esquivar la NOM-051 y los Lineamientos de venta en escuelas.”
Estas bebidas son ultraprocesadas porque utilizan los concentrados de fruta únicamente para endulzar los productos; lo que provoca que NNA se habitúen a los sabores muy dulces.
Dichos jugos se promocionan como “saludables”, pero contienen más azúcar que un refresco. “Por ejemplo, un jugo Del Valle Junior sabor manzana contiene 13 cucharaditas de azúcar en 500 mililitros, frente a 10 cucharaditas en 500 mililitros de Coca-Cola Original.”
De acuerdo con la norma sobre el etiquetado de advertencia, los azúcares provenientes de jugos de fruta se consideran azúcares libres. Por ello, cuando estos ingredientes se utilizan para endulzar un producto, deben declararse y contabilizarse como azúcares añadidos. En consecuencia, todos los productos analizados deben portar los sellos de “exceso de calorías y azúcares” y no pueden ser promocionados como opciones dirigidas a NNA, ni para su consumo dentro del entorno escolar.
Fuente: La Jornada
