A menos de dos semanas de que arranque el Mundial de la FIFA la mayoría de los mexicanos no planea vivir el torneo desde las tribunas: lo hará desde su casa o en reuniones con familiares y amigos, una tendencia que refleja el alto costo que implica acudir a los estadios y que también comienza a redefinir los patrones de consumo asociados.
De acuerdo con el estudio “México 2026: el verano donde se cruzan el consumo y el deporte”, elaborado por Kueski, 60 por ciento de los consumidores prevén seguir los encuentros desde su hogar o en el de algún familiar o amigo, mientras sólo uno por ciento contempla asistir al estadio, y 22 por ciento ni siquiera tienen previsto ver los partidos.
Cuarenta años después de la última Copa del Mundo celebrada en México, el torneo volverá al país en un contexto muy distinto para los consumidores: más que una experiencia presencial, el evento se perfila como una actividad doméstica, donde los gastos estarán concentrados en mejorar la experiencia de ver los encuentros desde casa.
El estudio señala que, si el hogar se convierte en el estadio de la mayoría de los aficionados, las compras vinculadas al torneo estarán relacionadas con alimentos y bebidas, tecnología y artículos deportivos. Entre quienes ya contemplan desembolsos para seguir los partidos, 23 por ciento mencionan comidas y bebidas, mientras que 14 por ciento consideran adquirir productos de tecnología o pantallas.
Según Kueski, el Mundial no llegará de forma aislada al calendario de consumo de los mexicanos, pues coincidirá con una de las temporadas de descuentos más importantes del año, una combinación que anticipa un periodo en el que el gasto asociado al torneo se mezclará con las compras habituales de verano, aunque con un denominador común: la experiencia mundialista ocurrirá, principalmente, lejos de los estadios.
La investigación muestra que los aficionados llegarán al torneo con distintas estrategias para administrar los gastos asociados al Mundial. Un 30 por ciento prevén hacerlo con un presupuesto ya definido, mientras 21 por ciento aún no determinan cómo financiará ese consumo, y 18 por ciento resolverán los desembolsos conforme se presenten las necesidades.
Fuente: La Jornada
