Taylor Swift ha llevado su protección legal a un terreno inesperado pero profundamente personal: las identidades de sus tres gatos. La cantante ha formalizado el registro de marca de sus felinos Meredith, Olivia y Benjamin Swift ante las autoridades correspondientes.
Esta decisión no responde a un capricho, sino a una necesidad empresarial. Según lo retomado por Excelsior, Swift busca impedir que terceros utilicen comercialmente los nombres de sus mascotas sin su autorización. Cualquier producto —desde ropa hasta juguetes o artículos para el hogar— que intente lucrar con la imagen de estos animales deberá contar con el sello oficial de la artista.
Para entender el valor de esta marca, primero hay que conocer a sus protagonistas. Los tres gatos de Swift no son mascotas comunes; son personajes por derecho propio dentro de su narrativa pública.
Meredith Grey es una gata de raza Scottish Fold. Su nombre rinde homenaje al personaje principal de la serie Grey’s Anatomy, interpretado por Ellen Pompeo. Ha sido la compañera felina de Swift por más de una década.
Olivia Benson, también Scottish Fold, toma su nombre de la detective de Law & Order: Unidad de Víctimas Especiales. Olivia es quizás la más famosa del trío. Ha aparecido en el video de “Blank Space” e incluso es mencionada en la canción “Karma”, donde Swift canta: “Karma is my cat”. Los fans siempre han asociado esa línea con Olivia.
Benjamin Button se unió a la familia en 2019, durante la grabación del video de “ME!”. Es un gato de raza Ragdoll y su nombre hace referencia a la película El curioso caso de Benjamin Button. Swift lo adoptó en el set, y desde entonces se ha convertido en otro pilar de su vida doméstica.
Cada uno de estos nombres está protegido ahora bajo el registro colectivo “Meredith, Olivia & Benjamin Swift”, administrado por la empresa TAS Rights Management, propiedad de la cantante.
