El primer ministro de Reino Unido, Keir Starmer, insistió este viernes que no renunciará tras unas complicadas elecciones en las que su Partido Laborista sufrió notables pérdidas y la formación de ultraderecha Reform U.K. logró avances importantes.
Los comicios locales y regionales estaban considerados ampliamente como un referéndum no oficial sobre Starmer, cuya popularidad se ha desplomado desde que llevó al Partido Laborista al poder hace menos de dos años.
Los votantes se han impacientado por el crecimiento económico y por un cambio drástico tras 14 años de gobierno conservador, y muchos legisladores laboristas se han desesperado por el fracaso del gobierno a la hora de cumplir sus promesas.
Con alrededor de una cuarta parte de las boletas contadas el viernes por la mañana, Starmer dijo que asumía la responsabilidad por los resultados “muy duros”, pero que no renunciaría.
“Los votantes han enviado un mensaje sobre el ritmo del cambio, sobre cómo quieren que mejoren sus vidas”, manifestó. “Fui elegido para afrontar esos desafíos, y no voy a dar la espalda a esos desafíos y sumir al país en el caos”.
Fuente: La Jornada
