Sophie Turner ha llevado su preparación física al límite para encarnar a la icónica heroína de acción en Tomb Raider. La actriz reveló que, desde el momento en que supo que había conseguido el papel, se comprometió a entrenar ocho horas diarias, cinco días a la semana, durante varios meses, con el objetivo de lograr el físico y la resistencia de Lara Croft.
“He estado entrenando 8 horas al día, 5 días a la semana desde febrero del año pasado, así que ha sido mucho”, confesó Turner. No obstante, el proceso no estuvo exento de dificultades, ya que la actriz descubrió que padece un problema crónico de espalda, lo que volvió el reto aún más demandante.
A pesar de ello, la intérprete destacó que el entrenamiento le permitió descubrir nuevas capacidades físicas. “Me he dado cuenta de que es mucho más fácil ganar músculo si has entrenado antes, algo que yo nunca había hecho, por lo que me llevó meses y meses ponerme en forma”, explicó.
Sobre el cambio de rol que implica interpretar a una heroína acrobática y de acción, Turner se mostró entusiasmada y lo tomó con humor. “Estuve todo el tiempo en la otra posición, siendo yo la que recibe palizas. Será agradable devolver esos golpes en lugar de solo recibirlos”, comentó.
Con esta transformación física y mental, Sophie Turner se perfila para ofrecer una versión intensa y poderosa de Lara Croft, marcando una nueva etapa en su carrera cinematográfica.
