Jesús Utrilla | NV Noticias
Entre el bullicio de las compras y el ir y venir de clientes, el mercado Hidalgo se transformó este fin de semana en un inesperado escenario de bromas y carcajadas. Locatarios decidieron revivir una tradición que ya es parte de la memoria colectiva del lugar, sembrar” carteras y monedas aparentemente olvidadas, pero firmemente adheridas al suelo.
La escena se repitió una y otra vez. Algún comprador se detenía, miraba a su alrededor y, con discreción, intentaba recoger el dinero “perdido”. El intento fallido era la señal para que estallaran las risas, tanto de quienes observaban como del propio protagonista de la broma, aunque no faltó quien reaccionara con sorpresa o resignación, según el humor del momento.
Más allá del juego, la dinámica creó un ambiente distinto al habitual, rompiendo la rutina comercial con momentos de convivencia espontánea. Los pasillos dejaron de ser solo espacios de compra para convertirse en puntos de encuentro donde el ingenio y la tradición se hicieron presentes.
Se convirtió en un lugar donde las costumbres siguen vivas y el buen ánimo encuentra espacio incluso en los días de mayor actividad, dejando una anécdota para quienes cruzaron por ahí sin imaginar que serían parte de la broma.
