Edgard González Suárez
La semana pasada, Marcelo Ebrard, sin duda, se llevó la nota. Apareció en una suerte de conferencia de prensa donde hizo varios señalamientos duros al proceso interno que se viene desarrollando en Morena, y donde, desde mi punto de vista, parece que intenta vender muy cara su derrota.
Los señalamientos de Ebrard, acarreos, intervención del gobierno federal a favor de un aspirante, campañas negativas en su contra, bloqueo de gobernadores, y diputados a sus intenciones en distintos estados, etc. Generaron un clima de inestabilidad y de fuertes reacciones de los demás aspirantes y de sus eternos enemigos dentro del bloque progresista.
Marcelo Ebrard pactó ciertas condiciones, las firmó y se reservó el derecho a protestar en caso de que no se cumplieran esas condiciones. Y lo hizo.
En su conferencia anunció que la pelea por el voto para decidir quien será el coordinador de la defensa de la 4T solo será entre Claudia Sheinbaum y él, en lo que sin duda es una especie de búsqueda de voto útil. Es decir, no tiene caso votar por los demás aspirantes (Gerardo Fernández Noroña, Adán Augusto López, Ricardo Monreal y Manuel Velasco), es mejor canalizar esos votos, entre Claudia y Marcelo.
1. Hipótesis, el voto útil. Me da la impresión qué Marcelo pudiera ser apoyado sólo por Ricardo Monreal, ya que según se desprende de las declaraciones de los involucrados, Noroña no daría su votación a nadie y Adán Augusto movería su maquinaria a favor de Claudia y de igual manera Manuel Velazco.
2. Hipótesis, el relevo. Si la crisis interna y el posible cisma dentro de la coalición morenista llegara a estar a punto de la ruptura, el presidente López Obrador, no dudaría en pedirle a Adán Augusto hacer frente a la responsabilidad y asumir la candidatura. Una especie de tercero en discordia.
3. Hipótesis, dos bloques. Si todos se mantienen en la contienda, no hay ruptura previa a los resultados, podría darse el caso de la conformación de dos bloques: el bloque liderado por Claudia Sheinbaum, Adán López y Manuel Velazco, por un lado, y Marcelo Ebrard y Ricardo Monreal por el otro lado, operando para levantar los votos de los dos punteros.
4. Hipótesis, el cerco interno. Marcelo Ebrard negocia con el presidente su permanencia como secretario de Gobernación, y da tres años de vida a Claudia para ver como responde a los grandes problemas del país y se somete a la revocación de mandato, para su remoción en caso necesario.
5. Hipótesis, el cerco externo, Marcelo Ebrard, llegando a una elección muy cerrada con el puntero, no acepta los resultados, salta a movimiento ciudadano, y fragmenta cualquier posibilidad de unidad y genera una crisis de tal envergadura, que ganando Claudia Sheinbaum la primera magistratura no tendría mayoría en las cámaras, y un bloque opositor muy radical para crear las condiciones de la derrota de Morena.
De estas 5 hipótesis, la única con la que fantasea la oposición es con la última, Ebrard crea una fractura de tal envergadura, que abre las puertas para el regreso de los mismos de siempre, al poder. Hipótesis que en lo personal no creo que vaya a suceder.
A mi me parece mucho más factible la hipótesis 3 y 4, los dos bloques y el cerco interno.
Marcelo Ebrard y AMLO son completamente pragmáticos, y toca conservar el poder. La hipótesis 3 y 4 son las únicas que permitirían salir unificados, en un bloque ganador de la presidencia de la república. Si y sólo si, la ganadora de las encuestas es Claudia Sheinbaum y esto la convierte en la candidata a la Presidencia de la República.
El presidente López Obrador, necesita y sabe que hay que imprimirle un jalón más a la 4T, y este jalón solo se lo puede garantizar Claudia Sheinbaum. La 4T es el proyecto y movimiento de Andrés Manuel López Obrador, ni es de Noroña, ni de Marcelo, ni de Monreal, ellos son invitados. Ellos saben si comparten el proyecto, o sus aspiraciones individuales se anteponen al proyecto nacional de la 4T.
